martes, 20 de septiembre de 2011

PARO DE LA PACEÑIDAD

Por Victoria Mamani

El viernes 16 de septiembre, el paro convocado en La Paz por el conflicto de límites entre La Paz y tres municipios rurales fue total. Los y las vecinas de diferentes barrios salieron a bloquear las calles y avenidas desde temprano, no hubo transporte público ni privado. Hasta los y las que lustran zapatos bloquearon en la Plaza del Estudiante, lo que nunca se ha visto en otras marchas o paros. La gente tuvo que caminar para llegar a su destino, las mujeres cargando sus wawas y sus bultos, las mujeres,

En los mercados las caseritas cerraron sus puestos sabiendo que un día sin vender para muchos y muchas, es un día sin comer, pero lo hicieron con una convicción de defender los limítes de la ciudad de La Paz.

Lo mismo hicieron los centros comerciales, cerraron sus puertas y bloquearon las calles con sus tarimas en las zonas Garita de Lima y Tumusla.

Todo esto ocurrió porque, en agosto, los alcaldes de Mecapaca, Achocalla,y Palca, todos ellos masistas, se aliaron contra la ciudad de La Paz queriendo apropiarse de una gran parte de las zonas de esta ciudad.

El gobierno, estoy segura, no esperó esta contundencia. Digo esto porque día antes del paro el gobernador Cesar Cocarico dijo en un medio de comunicación que el paro era manejado políticamente y que no sería acatado por la población, por tanto no era necesario dictar tolerancia en el trabajo. Para él todo iba será normal, de igual manera el Ministerio de Educación no autorizo suspensión de las clases en las unidades educativas.

Hay podemos ver qué equivocados están los del gobierno plurinacional, no todos ni todas están de acuerdo con esas actitudes abusivas y soberbias de querer acaparar los espacios públicos, que todos piensen como ellos, de querer dividir a los paceños y paceñas, todo para que no tenga más presupuesto el gobierno municipal. La población esta cansada de vivir confrontada, de que nos hagan pelear entre bolivianos y bolivianas. Yo pienso que este paro ha sido una muestra clara para que el gobierno, de una vez, deje creerse todopoderoso.

martes, 13 de septiembre de 2011

PUBLICIDAD Y PROPAGANDA EN LAS CALLES DE LA PAZ

Por Adela Gómez

La publicidad de muchas empresas y la propaganda que los partidos políticos imprimen, ensucian nuestra ciudad. Día a día podemos ver que en las paredes, postes de luz y hasta en las señalizaciones de tránsito, se encuentran pegados afiches, también hay trípticos y volantes que están botados por el piso. Pero la pegatina que hacen en postes y paredes, es el colmo.

Es una falta de respeto hacia la ciudadanía y la propiedad privada, pues da mal aspecto a las calles. Ni siquiera el mismo gobierno respetó la propiedad privada, cuando hizo la campaña para entrar al poder empapelando la ciudad. Ahora vemos que, a pesar de que en algunas casas que son patrimonio de La Paz, hay un letrero que dice prohibido pegar afiches, algunas empresas y otras organizaciones, las continúan empapelando.

Sabemos que pegan estos anuncios con el objetivo de llamar la atención, para informar, para buscar personal de trabajo o para anunciar extravíos, pero es increíble la cantidad de papeles que son pegados uno encima del otro.

Hay una norma que establece la prohibición de la propaganda política que ensucie las calles, pero ésta no se ha hecho cumplir, decenas de afiches de elecciones pasadas siguen pegadas hasta el día de hoy y nadie se responsabiliza de quitarlos.

Todo esto refleja un desorden e incumplimiento de nuestras propias leyes y normas, porque cualquiera pensaría que es algo insignificante, pues casi ya estamos acostumbrados a ver nuestras calles así.

Para que las calles de nuestra ciudad muestren una cara distinta, las autoridades municipales tienen que darse la tarea de hacer más que sacar una resolución que prohíba ensuciar o anunciar multas que nunca se cobran. Eso demuestra la ineficiencia de la Alcaldía que sólo controla los lugares con obras recién entregadas, pero debería hacerse en todos los lugares que son utilizados por quienes pegan papeles en cantidades, ya que todos esos sitios también son parte de la imagen de nuestra ciudad. Además no deberían existir privilegios para el Movimiento sin Miedo, que es el partido del Alcalde.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

MORIR DE HAMBRE O PEDIR LIMOSNA PARA SOBREVIVIR

Por Antonia Cuno

En los últimos años la crisis alimentaria aumentó en el mundo entero. Las grandes industrias todavía no quieren hacer frente al hambre de las y los habitantes que mueren por la escasez de alimentos, aunque se hayan implementado recursos alternativos como el invento de los transgénicos, mismos que aunque no tengan las mismas propiedades alimenticias de los orgánicos han sido aprobadas por los gobernantes de varios países. A las grandes industrias les interesan sus ganancias y si un producto es escaso su precio es mayor.

El propósito de acabar con el hambre de aquellas personas que no tienen con qué alimentarse, no ha sido suficiente, un gran ejemplo es el África, donde la mayoría de sus habitantes mueren a causa del hambre. En últimos reportes de muchos medios de comunicación se menciona que cada día mueren alrededor de 300 niños y niñas por falta de alimentos.

Los países desarrollados tienen grandes posibilidades de ayudar a otros que sufren por hambre, pero no lo hacen, al parecer les importa muy poco. Mientras infinidad de personas mueren, otros viven fabricando armamento de guerra, claro que ellos pueden hacer su voluntad, pero yo me pregunto si podrán vivir sin remordimientos.

En otros, como fue en el caso de nuestro país, se compra un avión de 38,7 millones de dólares, cantidad que hubiese servido de ayuda a muchas familias que viven en la extrema pobreza y que vemos día a día durmiendo en las calles y comiendo de entre la basura. Otro ejemplo son las personas que viven en las puertas de la terminal de buses en La Paz, entre las que se ven niños, niñas y ancianos, al igual que en muchas otras ciudades del país, gente que se sostiene como puede, pidiendo limosna para sobrevivir o escarbando entre las sobras, si no se moriría de hambre. Esta gente no pone como pretexto su pobreza para aprovechar y robar, como lo hacen los ladrones, y no me refiero sólo a los delincuentes comunes, sino también a la gente corrupta que le roba a toda la sociedad.

Por otro lado está la canasta familiar que cada vez se hace más difícil de sostener; los grandes empresarios exportadores de productos como el azúcar, arroz, pollo y otros, juegan con la economía de la población de bajos recursos, no tienen ningún tipo de consideración, ni piensan en las consecuencias que trae el alza de precios a familias numerosas de bajos recursos, que cada día puede comprar menos con lo poco que tienen.

Mientras los gobernantes se acusan unos a otros de las intromisiones, injerencias políticas y mal manejo de recursos, la gente continúa con los mismos problemas de hace años, aunque se diga que el gobierno de turno es un gobierno indígena y que por eso está velando por los intereses de la gente más necesitada, es mentira, pues ellos siguen postergando a los sectores más empobrecidos y a sus demandas al igual o más que lo hicieron los que nos gobernaron anteriormente.

Pienso que el gobierno debería escoger mejor las prioridades al momento de decidir en que van a realizar las inversiones con nuestro dinero, porque, por ejemplo, el dinero que le sirvió a nuestro Presidente para adquirir su avión, era de todos los bolivianos y bolivianas, que aportamos peso a peso para mejorar las condiciones de nuestro país, pero que en muchísimos casos viven pasando hambre y en muy precaria situación.

jueves, 25 de agosto de 2011

ANIMALES EN EL ZOOLÓGICO

Por Cristina Ibañez

Todos los fines de semana, en Mallasa, muchas personas visitamos el zoológico Vesty Pacos, donde vemos con mucha pena animalitos encerrados en jaulas o corrales, que les causas mucho sufrimiento.

No sólo el encierro es el problema, sino también la alimentación. A muchos de esos animales, como las vicuñas, alpacas, llamas, leones o pumas, se los ve muy flacos, desnutridos, porque además de no estar en su hábitat, es decir en un lugar ajeno, están descuidados por los responsables del establecimiento, que para mucha gente es un lugar de diversión.

Si uno compara con un preso humano, esas especies parecieran haber cometido algún delito para encontrarse en esa situación. Y si supieran hablar, se quejarían por el trato, por los ambientes inadecuados en que viven o por el hambre, el frío o el calor que pasan.

Pero no es así. Aunque tengan muchos sufrimientos, no hablan; sólo algunas personas sensibles con ellos pueden hacer algo, como plantear las quejas ante la Alcaldía de La Paz, la que administra el zoológico y gana dinero por la venta de entradas.

Los animales no deberían estar encerrados, deberían estar libres y disfrutando de la naturaleza donde nacieron y se reproducen. Si no hay posibilidad de cerrar el zoológico, por lo menos las autoridades deberían ofrecer mejores condiciones a esos seres indefensos.

martes, 23 de agosto de 2011

EL TRANSPORTE INTERDEPARTAMENTAL

Por Victoria Mamani

Para viajar por tierra a las diferentes ciudades de Bolivia hay que armarse de valor y paciencia, porque las condiciones son muy deficientes. Por un lado tenemos el mal estado de varias rutas del país y, por el otro, el pésimo servicio que presta el transporte interdepartamental.

Estas deficiencias se sienten mucho más cuando los viajes son largos, 10 o 18 horas soportando el maltrato es normal para mucha gente que tiene la necesidad de utilizar estos servicios, porque no hay autoridad que le ponga un alto al abuso que existe en las carreteras.

Me refiero específicamente al tramo La Paz y Tarija. Tarija es una ciudad muy hermosa y su gente es linda de corazón. Pero para llegar a ella por vía terrestre se debe pasar situaciones muy difíciles. Hablemos primero del camino, que en gran parte es de tierra, con trechos que están asfaltados. La gente del lugar decía que hace más de 10 años que no pueden terminar de asfaltar esta carretera que está llena de baches y polvareda, no me imagino cómo será cuando empieza la época de lluvia.

A esto se suma el pésimo servicio del transporte. Los buses que viajan a esa churra ciudad, son viejos y con eso ya les digo mucho. En las agencias de flotas como San Lorenzo o Trans Villa del Norte, venden los pasajes para bus semicama, pero al subir una se da cuenta que te han engañado, porque los asientos son incómodos, sucios, ni siquiera se pueden inclinar de lo viejos que están. Hay que viajar toda la noche sin poder estirar los pies y tratándose de tan largo viaje los buses deberían ser más cómodos, ya que el trayecto dura más de 17 horas.

Además, los buses no tienen calefacción y peor aire acondicionado, y el frío de la noche es insoportable, así como el mal olor dentro del bus. Luego de pasar por Potosí, el calor también es insoportable y no se puede abrir las ventanas, porque el bus se llena de polvo.

Encima, los choferes ponen música a todo volumen. Cuando yo viajé le reclamé al ayudante y le pedí que bajara el volumen, pero él se rió sin contestar, seguramente es la costumbre. Yo viajé por primera vez, por eso para mí la bulla fue molesta, tuve que taparme los oídos con papel higiénico, porque no tenía otra cosa. Como el viaje era tan largo, hasta se me contagió el ritmo de la música chicha. Si no te ponen música a todo volumen, colocan videos de violencia, de terror y hasta eróticos, y no les importa que haya niños y niñas como pasajeros.

La suciedad también abunda en los buses. La gente se compran comida para viajar y bota la basura debajo los asientos; toman refrescos y dejan las botellas tiradas, y las wawas hasta orinan en los pasillos. Claro, el viaje es tan largo que no es de extrañar que los niños y niñas no puedan aguantar toda la noche sin hacer pis, porque estos buses no tienen baños. En las paradas, donde se detienen por unos 10 minutos aproximadamente, los pasajeros deben correr, incluso en la noche, a orinar por las pampas, ya que por esos lugares no hay mingitorios o si hay están sucios.

Los propietarios de las flotas lo único que hacen es cobrar el pasaje, aunque sea engañando. No les importa el estado de los buses para los usuarios, ni siquiera se preocupan de hacer el lavado de sus asientos, de colocar un basurero para que la gente deposite la basura, que cuente con aire acondicionado o aunque sea que le pongan un ambientador que no debe costar más de 10 bolivianos.

Al viajar y ponerse en el lugar de la gente que tiene que hacerlo de forma continua una se pregunta dónde está la Autoridad de Transporte y Telecomunicaciones que tiene la obligación de garantizar una buena atención a la gente. También nos preguntamos dónde está el Tránsito para verificar que estos buses que viajan por trayectos largos no sean un peligro de muerte para las y los viajeros. Lamentablemente estas preguntas no encuentran respuesta, pues parecería que lo que menos importa es la calidad de los servicios de transporte.