lunes, 8 de agosto de 2011

LOS BOLETOS DEL PEAJE COMO MIXTURA

Por Adela Gómez

Los conductores que transitan por la autopista pagan el derecho de uso de la vía que une las ciudades de La Paz y El Alto. En el peaje, la empresa estatal Vías Bolivia les extiende una pequeña factura, al ingresar y al salir de cualquiera de las dos ciudades, pero estas facturas no son utilizadas por los transportistas para el descargo de impuestos y como no las necesitan las desechan después de pagar.

Por eso en el lugar del peaje se ven los boletos volando como mixtura, aunque en realidad es basura que esta contaminando el medio ambiente y da mal aspecto a nuestra autopista. Toda la gente que viene de visita a la ciudad de La Paz, del interior o de otros países, obligatoriamente tiene que pasar por allí. ¿Qué dirán al ver tanta basura que está regada por los alrededores del peaje? Esto, por supuesto, implica también más trabajo para las personas que limpian las calles porque este tiradero de facturas se ve a diario, ya que muchos autos transitan por allí, no hay un dato exacto de la cantidad de vehículos, pero yo fui testigo que más o menos alrededor de 100 automóviles pasan por un solo carril en un corto tiempo; el día que verifique esto era feriado, claro que en días ordinarios este peaje debe ser mucho mas transitado.

Pasa lo mismo con los volantes que distribuyen en las calles como publicidad para las personas, casi todas las personas que reciben estos papeles los leen y luego los botan al suelo, como si no hubiese un basurero en toda la ciudad.

Señores conductores, contribuyan con la limpieza, no tiren las facturas que ustedes reciben, cuidemos el medio ambiente y si no les sirve estos papelillos, guardenlos y luego deposítenlos en el basurero. De la misma manera, a todos y todas que nos escuchan, no llenen de basura nuestras calles, así también damos el ejemplo a las futuras generaciones.

¿Cómo podemos mejorar esta situación? yo pienso que las autoridades deberían trabajar para mejorar la imagen de nuestras ciudades respecto a la higiene. En el caso de la autopista, tal vez deberían colocar un letrero que diga: prohibido botar los boletos. Por supuesto que eso no eliminaría la suciedad de la ciudad, pero por lo menos ayudaría a mantener limpia nuestra autopista.

Además, debería haber más basureros en ambas ciudades y también baños públicos, y personal que se ocupe de controlar que se los use, en especial a los hombres que orinan donde les da ganas. Así evitaríamos la contaminación que nos afecta tanto.

jueves, 4 de agosto de 2011

NUESTRO DERECHO A DISFRUTAR NUESTRA SEXUALIDAD

Por Cristina Ibáñez

La sexualidad de la mujer no debe estar sujeta a condiciones materiales o sociales, todas nosotras tenemos derecho a disfrutar de nuestra sexualidad sin ningún tipo de riesgo o censura.

Muchas veces cuando se toca el tema, se termina hablando de la reproducción, como si nuestra sexualidad dependiera de si tenemos hijos o no.

Tal como las mujeres hemos conquistado el derecho a desarrollarnos profesionalmente, también debemos conquistar el derecho de tener una vida sexual plena y sin reservas, estar libres de críticas restrictivas de la sociedad y hasta de nosotras mismas, porque nuestros padres nos han criado con muchas limitaciones respecto al tema. Yo recuerdo que cuando era pequeña y vivía en el campo, ni siquiera se quería hablar de la menstruación, que es algo natural en el organismo de las mujeres, mucho menos del placer sexual, porque nos decían que era malo mencionar el tema frente a la gente.

Tanto en el campo como en la ciudad, muchas de nosotras piensan que sólo se deben tener relaciones sexuales para procrear, pero no es así; una relación sexual implica muchas cosas, no sólo el cuerpo, sino también las emociones, ya que si hemos disfrutado de estar con nuestra pareja, nos sentiremos felices, de lo contrario también la insatisfacción se verá reflejada en nuestras actitudes y nuestro problemas.

Yo creo que cuando alguna de nosotras va hasta el lugar donde ofrecen orientación en el área de salud sexual y reproductiva, los médicos o especialistas no deben limitarse a dar consejos sobre la planificación familiar, sino también deben brindar apoyo en un tema tan importante como lo es el disfrutar y cuidar de nuestros cuerpos.

martes, 2 de agosto de 2011

2 DE AGOSTO DÍA DEL CAMPESINO

Por Adela Gomez

Por decreto supremo del 2 de agosto de 1937, del gobierno del coronel Germán Busch, se declaró esa fecha como el Día del Campesino Boliviano. En 1953, en esa misma fecha, el gobierno de Víctor Paz Estenssoro dictó la Reforma Agraria, y años después, en 2010, Evo Morales estableció el Día de los Pueblos Originarios.

Se eligió ese día para conmemorar la fundación de la primera escuela indígena en el pueblo de Warisata, en La Paz, y en homenaje al poeta y guerrillero indígena Juan Huallparrimachi. Asimismo, se recuerda esa fecha por la conformación del primer sindicato agrario, en 1932, en Cochabamba.

Desde entonces, la lucha del campesinado por sus derechos se fortaleció, aunque sus necesidades no fueron satisfechas completamente. Por eso, en la mayoría de los pueblos del área rural, se celebra la fecha con desfiles de los comunarios, los y las alumnas y sus profesores.

Por ejemplo, en mi pueblo, Mullipungo, en la provincia Camacho de La Paz, los festejos comienzan con el desfile de teas el 1 de agosto. Los homenajes se refieren a la liberación de los hombres y mujeres del campo, que a lo largo de la historia dicen han luchando por sus derechos a la educación, a la salud y a la tierra.

Aunque todos los años se celebra el 2 de agosto, los actos no cambian ni solucionan las necesidades que los campesinos y campesinas tienen en relación a distintos problemas. No hay energía eléctrica, la educación es todavía deficiente, no hay comunicación vial ni centros de salud y la pobreza no es atendida por parte de las autoridades.

Entonces, ¿para qué sirven los desfiles por el ahora Día de los Pueblos Originarios? Solamente para actos políticos, en los que el alcalde o las autoridades originarias reivindican al campesino, nada más. La fecha que se aproxima debería servir para reflexionar sobre si el buen vivir, el suma qamaña, que tanto pregona el gobierno de Evo Morales, llega o no a nuestras comunidades.

Ese día nuestras autoridades y nuestros comunarios y comunarias deberían comenzar a trabajar para satisfacer nuestras necesidades de salud, educación, alimentación y desarrollo. Si vivir bien es palabras y homenajes al pasado, no queremos discursos.

lunes, 1 de agosto de 2011

LOS MERCADOS

Por Nelia Catari

La ciudad de La Paz se caracteriza por la existencia de una gran cantidad de mercados, así como muchas otras ciudades de nuestro país. Aunque este es un paisaje muy propio de nuestra ciudad, también causa mucho desorden, pues las comerciantes se instalan en muchas de las veredas.

En nuestra La Paz hay mercados en casi todas las zonas, pero los mismos necesitan establecerse en un lugar adecuado para poder brindar una buena atención a la ciudadanía y para poder trabajar también en condiciones adecuadas, porque si bien hay gente que se queja del desorden y de la aglomeración, las vendedoras también trabajan en muy mala situación.

La falta de trabajo ha dado lugar a que muchas mujeres opten por abrir sus puestos de venta en diferentes lugares, incluso exponiéndose a la violencia de los frutillitas y a los accidentes, sobre todo de sus hijos e hijas pequeños que siempre les acompañan.

Por el lado de la ciudadanía, hay gente que reclama por las trancaderas que se suelen producir en los lugares donde hay mercados como en la Rodríguez y San Pedro, sobre todo los fines de semana. Igual pasa en la zona de Villa Fátima, los sábados y domingos, cuando el tráfico y la aglomeración son insoportables, no se puede ni caminar.

Nosotras sabemos que las calles y el comercio se han convertido en una fuente de trabajo para muchos y muchas, sobre todo para las mujeres que deben dedicarse a la venta de productos para sostener a su familia, muchas de ellas solo cuentan con ese medio para subsistir. Pero también sabemos de la molestia que sienten algunos ciudadanos por los conflictos que ocasionan las señoras que ocupan casi toda la acera y no dejan paso para los transeúntes. A esto se suma la cantidad de basura que queda luego de un día de mercado.

Queremos que los mercados se establezcan en lugares más cómodos, tanto para las comerciantes como para la ciudadanía. Que haya contenedores de basura, que haya baños públicos, que haya guarderías seguras.

Las autoridades tienen la obligación de dar las mejores soluciones posibles al problema. En este caso la alcaldía debería construir mercados mas cálidos y accesibles, así las vendedoras no se verían perjudicadas, como fue el caso del mercado Lanza, en el que la construcción que levantaron no les favorece, ya que es un lugar frío, en el que hay niveles y por lo mismo ya no es tan visitado.

El eslogan de la alcaldía es el de “barrios de verdad” pero no hay una buena organización para que realmente todas las zonas y barrios estén en las mejores condiciones, solo algunos de ellos gozan de beneficios y los más alejados tienen muchas necesidades.

También las autoridades nacionales hablan mucho de la protección del medio ambiente, pero no hacen cumplir las normas para preservarlo y tampoco llevan a cabo los planes que se trazan. Queremos ver obras de buena calidad, que apoyen el trabajo de los y las comerciantes y que también mejoren el vivir de los y las ciudadanas que caminan todos los días por las calles y que asisten a los mercados a buscar a sus caseritas.

LOS MERCADOS

Por Nelia Catari

La ciudad de La Paz se caracteriza por la existencia de una gran cantidad de mercados, así como muchas otras ciudades de nuestro país. Aunque este es un paisaje muy propio de nuestra ciudad, también causa mucho desorden, pues las comerciantes se instalan en muchas de las veredas.

En nuestra La Paz hay mercados en casi todas las zonas, pero los mismos necesitan establecerse en un lugar adecuado para poder brindar una buena atención a la ciudadanía y para poder trabajar también en condiciones adecuadas, porque si bien hay gente que se queja del desorden y de la aglomeración, las vendedoras también trabajan en muy mala situación.

La falta de trabajo ha dado lugar a que muchas mujeres opten por abrir sus puestos de venta en diferentes lugares, incluso exponiéndose a la violencia de los frutillitas y a los accidentes, sobre todo de sus hijos e hijas pequeños que siempre les acompañan.

Por el lado de la ciudadanía, hay gente que reclama por las trancaderas que se suelen producir en los lugares donde hay mercados como en la Rodríguez y San Pedro, sobre todo los fines de semana. Igual pasa en la zona de Villa Fátima, los sábados y domingos, cuando el tráfico y la aglomeración son insoportables, no se puede ni caminar.

Nosotras sabemos que las calles y el comercio se han convertido en una fuente de trabajo para muchos y muchas, sobre todo para las mujeres que deben dedicarse a la venta de productos para sostener a su familia, muchas de ellas solo cuentan con ese medio para subsistir. Pero también sabemos de la molestia que sienten algunos ciudadanos por los conflictos que ocasionan las señoras que ocupan casi toda la acera y no dejan paso para los transeúntes. A esto se suma la cantidad de basura que queda luego de un día de mercado.

Queremos que los mercados se establezcan en lugares más cómodos, tanto para las comerciantes como para la ciudadanía. Que haya contenedores de basura, que haya baños públicos, que haya guarderías seguras.

Las autoridades tienen la obligación de dar las mejores soluciones posibles al problema. En este caso la alcaldía debería construir mercados mas cálidos y accesibles, así las vendedoras no se verían perjudicadas, como fue el caso del mercado Lanza, en el que la construcción que levantaron no les favorece, ya que es un lugar frío, en el que hay niveles y por lo mismo ya no es tan visitado.

El eslogan de la alcaldía es el de “barrios de verdad” pero no hay una buena organización para que realmente todas las zonas y barrios estén en las mejores condiciones, solo algunos de ellos gozan de beneficios y los más alejados tienen muchas necesidades.

También las autoridades nacionales hablan mucho de la protección del medio ambiente, pero no hacen cumplir las normas para preservarlo y tampoco llevan a cabo los planes que se trazan. Queremos ver obras de buena calidad, que apoyen el trabajo de los y las comerciantes y que también mejoren el vivir de los y las ciudadanas que caminan todos los días por las calles y que asisten a los mercados a buscar a sus caseritas.