lunes, 31 de enero de 2011

EL INCREMENTO DE LA CANASTA FAMILIAR

Por Nelia Catari

El incremento de precios de la canasta familiar se produjo a fines del año pasado, a causa del gasolinazo instruido por el presidente Morales, a través del decreto 0748. Esa subida de precio de los carburantes en, incluso, el 83%, alarmó a la mayoría de la población, pues era insostenible para la economía popular. La razón que dio el presidente fue el contrabando de gasolina que se produce en las fronteras. La ciudadanía tuvo que salir a las calles a protestar; la mayoría de los sectores se manifestaron en contra de esta medida. El presidente anunció el aumento del 20% al salario de solo cuatro sectores: salud, educación, policía y fuerzas armadas, como si solo ellos necesitaran más recursos, aunque se entiende lo de la policía y las fuerzas armadas, ya que el gobierno iba a necesitar tener calmadas a las fuerzas de represión para que contengan las protestas.

Muchas personas fueron gasificadas por la policía, cuando intentaron hacer valer su derecho de salir a protestar reclamando por el alza de precios, pero el gobierno quiso minimizar el hecho y anunciaban por sus medios de comunicación, como canal 7 y radio patria nueva, que no pasaba nada e incluso que la situación era normal.

Las protestas eran justificadas, aunque el gobierno trató de atribuirlas a sus opositores. Hay que tomar en cuenta que al menos el 80% de la población no tiene un empleo fijo, pues trabaja en el comercio informal y peor la pasa la gente desempleada. Esta era la población que iba a ser la más afectada por el gasolinazo de Evo y por el consiguiente incremento de todos los productos de la canasta familiar, además de los pasajes del transporte público, interprovincial e interdepartamental. Después de que el presidente se dio cuenta de que las medidas de los sectores sociales y toda la ciudadanía iban a ser más drásticas, se abrogó ese decreto en la víspera de año nuevo. Evo Morales anunció que daba un paso atrás con la medida, pero también advirtió que era necesario subir el precio de los carburantes.

Pero los comerciantes se aprovecharon, a pesar de que los carburantes bajaron al precio anterior; los productos no volvieron al precio de antes, lo que sigue afectando a centenares de familias de bajos recursos.

Los comerciantes hicieron lo que les parecía mejor para sus bolsillos, es decir cobrar más de lo que era lo justo. Los transportistas hicieron lo mismo y en algunos casos cobraron hasta el triple de lo normal; incluso los dueños de carros que funcionan a gas, elevaron sus precios, pero el gas no subió ni un centavo.

Aún se mantienen elevados algunos artículos de la canasta familiar, como el azúcar que es indispensable para nuestro consumo, pero ahora hay escasez de este producto. Para comprar una arroba de azúcar hay que hacer filas enormes. Como población, estamos muy afectadas, esperando que la provisión de productos se regularice.

A los asambleistas no les afecta la elevación de precios, porque, por ejemplo, sus pasajes están subvencionados así como otras necesidades; además tienen sueldos altos y pueden pagar la diferencia. Otro ejemplo es que EMAPA dota primero a los funcionarios del gobierno con kintales de azúcar y la población no tiene derecho a comprar más que una arroba por familia.

El gobierno debería controlar mejor las fronteras, mandar a funcionarios que sean eficaces en el control y que a ellos se les fiscalice también para evitar actos de corrupción, en vez de que hagan pagar a la población con el alza de precios, por la mala vigilancia en las fronteras. De qué sirve que los funcionarios que están en las fronteras reciban un salario para que no haya contrabando, si éstos no cumplen sus obligaciones; es más, en algunos casos el responsable de la frontera, cobra para dejar pasar productos de contrabando a su destino. Esto ocurre en la mayoría de las fronteras donde mucha gente se beneficia de este negocio ilegal.

Según el gobierno, la mayoría de las organizaciones sociales están de acuerdo con la supuesta nivelación del precio de los carburantes a los precios internacionales, pero los salarios no tienen comparación con los de otros países. Entonces yo le sugiero al presidente Morales que también debe nivelar los salarios para no poner en conflicto a la población y que estemos a la par de otros países tanto en precios de carburantes como en salarios.

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